La piña tropical

La piña tropical, ananás o piña americana es una fruta muy apreciada por su exquisito sabor y delicado aroma, que además sorprende por unas afamadas virtudes terapéuticas, algunas de las cuales están aún por demostrar.

La piña es el fruto de una planta originaria de Sudamérica, conocida como ananás. De hecho los portugueses siguen conociéndola con este nombre, que en la lengua indígena significaba "fruta excelente".

Fue Cristóbal Colón quien la trajo a España en 1493 después de su segundo viaje y fueron los exploradores españoles los que le dieron el nombre de piña por su parecido con el fruto del pino.

Su sabor, su fragancia y su aspecto pronto ganaron adeptos, pero su cultivo no dio el resultado apetecido. Por este motivo, tanto españoles como portugueses decidieron cultivarla mejor en sus colonias.

Durante mucho tiempo, esta fruta fue apreciada por las clases nobles y exaltada como símbolo de elegancia y hospitalidad. Pero no fue hasta comienzos del siglo XVIII, cuando se consiguieron los primeros cultivos en Holanda e Inglaterra y poco a poco se extiende por casi toda Europa, empleando en muchos lugares invernaderos con el fin de adecuar la temperatura y así facilitar su cultivo.

En el siglo XIX sus cultivos se propagan por Australia, Sudáfrica y Hawai. Actualmente, la mayoría de las piñas consumidas en Europa provienen de Sudáfrica y de Hawai, considerados unos de los principales productores de piñas en el ámbito mundial, junto con Tailandia y Brasil.

La piña es un fruto compuesto, formado por la unión de los frutos de varias flores alrededor de un eje carnoso. Existen muchas variedades de piña, aunque presenta características similares.

Algunos ejemplares pueden llegar a los 2 kg de peso, por lo general, presentan una forma ovalada y su pulpa, de color amarillo o blanco, está protegida por una piel dura y con escamas, con un extremo superior decorado con llamativas hojas verdes a modo de corona.

Variedades de piña más consumidas en España:

– Española roja o morada (Red Spanish). Su fruto es casi redondo de piel gruesa anaranjada y pulpa de color blanco o amarillo pálido. Se caracteriza por su agradable, intenso y ácido aroma.

– Cayena Lisa (Smooth Cayenne). No presenta espinas (smooth) y sus frutos son grandes y cilíndricos. La cayena es de color naranja amarillento oscuro y posee una pulpa amarilla clara o con una bonita tonalidad dorada.

– Esmeralda. De similares características a la Cayena Lisa, presenta una pulpa de color amarillo muy claro, casi blanco.

– Queen. Es una de las variedades más antiguas, se cultiva sobre todo en Sudáfrica. Su fruto presenta una forma casi esférica, un color dorado amarillento y pulpa de intenso color amarillo. No es muy jugosa, pero posee un extraordinario aroma y se conserva muy bien.

– Sugar loaf (Palo de azúcar). Es una de las variedades más apreciadas por su dulzor y jugosidad.

– Del Monte Gold. Tiene un sabor "extradulce", un color dorado y un mayor contenido en vitamina C. Su piel es más gruesa y pesada que otras variedades.

La piña, rica en vitamina C y potasio

La piña tiene un elevado contenido de agua y un bajo valor calórico.

Así, 100 gramos de piña proporcionan sólo 55 calorías. Este aporte calórico se debe a su contenido en hidratos de carbono, ya que el porcentaje de grasas y proteínas es casi inapreciable.

– Hidratos de carbono . La piña contiene alrededor de un 11% de hidratos de carbono, la mayor parte de los cuales son azúcares. Estos azúcares (sacarosa y fructosa, principalmente) son hidratos de carbono de asimilación rápida y su contenido aumenta a medida que el fruto madura.

– Lípidos o grasas. Apenas contiene grasa, 100 gramos de piña contienen 0,2 gramos de grasa.

– Proteínas. Al igual que la grasa, la piña apenas contiene proteínas, siendo su contenido casi insignificante (0,4 gramos por 100 g de piña).

– Fibra. Su contenido en fibra no es muy elevado, unos 1,5 gramos por 100 gramos de alimento, pero el suficiente para otorgarle cierto efecto laxante y ayudar a regular las funciones intestinales.

– Vitaminas. La piña es rica en vitaminas, principalmente en vitamina C, y en menor cantidad en vitamina B1, B6 y ácido fólico. La vitamina C, además de realizar importantes funciones y estar, por ejemplo, implicada en los mecanismos de defensa del mismo, favorece la absorción del hierro por el organismo.

– Minerales. Respecto a su contenido mineral destaca la presencia de potasio y, en menor proporción, de magnesio, hierro, cobre y manganeso. Una ración habitual de 200 gramos de piña puede cubrir el 9% de las necesidades diarias recomendadas de potasio.

– Componentes no nutritivos. Dentro de sus componentes no nutritivos, destaca significativamente la presencia de los ácidos cítrico y málico, responsables de su sabor ácido y potenciadores de la acción de la vitamina C sobre la absorción del hierro de la dieta.

La piña, más que un alimento

Entre sus componentes no nutritivos, la piña contiene bromelina, una enzima similar a las enzimas digestivas que ayuda a digerir las proteínas. La bromelina, de naturaleza proteica como el resto de las enzimas, realiza su acción en el estómago y en el intestino, facilitando la digestión de las proteínas. Esta enzima rompe la molécula de proteína para dar otras más pequeñas y libera aminoácidos que son absorbidos por el organismo. Su acción es tal que la industria alimentaria emplea la bromelina para ablandar las carnes.

Sin embargo, la bromelina se desactiva con la temperatura, por lo que es difícil que esté presente en la piña conservada o enlatada, que han sido sometidas a la acción del calor. Para apreciar las propiedades de la bromelina, es necesario tomar la piña fresca.

Además de esta acción proteolítica, a la bromelina se le atribuyen muchas más propiedades terapéuticas aunque no todas están demostradas científicamente. Parece comprobado que la bromelina:

– Inhibe la agregación plaquetaria previniendo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

– Es antiinflamatoria y diurética y, como tal, muy útil en procesos inflamatorios, edemas, y para evitar la retención de líquidos, de ahí su empleo en tratamientos anticelulíticos.

– Es mucolítica, y fluidifica las mucosidades que acompañan a infecciones bacterianas, bronquitis y sinusitis.

Con arreglo a estas propiedades la bromelina se prescribe en medicina natural en forma de comprimidos y se habla de sus excelentes resultados en el tratamiento de la artritis reumatoide y en obesidad, entre otras patologías.

No obstante, es necesario tener en cuenta que el consumo de piña no se recomienda en personas que sufren de úlcera gastroduodenal y gastritis debido a su contenido en ácidos y por su capacidad de aumentar la producción de jugos gástricos lo que ocasionaría un empeoramiento de la sintomatología.

La piña un alimento de lo más versátil

La piña madura satisfactoriamente únicamente si está en la planta, donde suele duplicar su contenido en azúcar durante la última fase de maduración. Si se recolecta cuando aún no está madura, presenta un sabor ácido y es pobre en nutrientes.

Al adquirirla en el mercado, se debe tener en cuenta que una piña de buena calidad está madura cuando:

– Su pulpa cede ligeramente al ejercer una suave presión con los dedos.

– Su aroma es intenso.

– La punta de las hojas son anaranjadas y se pueden arrancar con relativa facilidad.

– La piel es de color amarillo anaranjado uniforme. Si presenta un color más bien verdoso, la pieza está inmadura y si tiene manchas marrones, la piña está "pasada"

En cuanto a sus usos, si bien la mejor manera de aprovechar sus propiedades nutricionales es consumirla al natural, bien sola o acompañada, la utilidad gastronómica de la piña es muy variada y numerosa.

Así se puede ver en conserva en almíbar, resultando mucho más calórica que al natural, o cocida o al horno, con lo cual se intensifica su aroma y su sabor, en repostería como ingrediente de tartas, pasteles y mermeladas, o en forma de zumo, sola o acompañada de otras frutas.

La gran versatilidad y la perfecta combinación de su sabor con el de otros alimentos, no la relega exclusivamente a la elaboración de postres sino que aparece en multitud de platos, formando parte de entrantes, ensaladas, platos con mariscos, con carnes de sabor tan intensa como el cerdo o el pato, en verduras y hasta en cócteles.