Colitis ulcerosa

Colitis

La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad intestinal inflamatoria crónica. Si bien la causa específica se desconoce, se sabe que intervienen tanto factores genéticos (han sido identificados más de 200 genes relacionados) como ambientales, tales como alteración de las bacterias intestinales y aumento de la permeabilidad intestinal que desregulan la inmunidad intestinal, causando una respuesta inmunológica exagerada que provoca lesión gastrointestinal.

Representación gráfica del estado del colon afectado por colitis ulcerosa

La enfermedad afecta de manera continua al colon (intestino grueso) que incluye el recto y el ano, dañando el revestimiento interno del tejido intestinal. Cursa con períodos de remisión y brotes, por lo que un diagnóstico precoz y una buena adhesión al tratamiento son determinantes.

En Europa, 500 de cada 100.000 personas sufren CU y afecta por igual a hombres y mujeres. Los casos han seguido una evolución ascendente en todo el mundo, siendo mayor la incidencia en Europa Occidental, Norteamérica y Australia, lo que podría estar relacionado con ciertos factores ambientales y dietéticos.

En el siguiente vídeo, mi compañera Sara Martínez y yo, te detallo los síntomas y el diagnóstico de la colitis ulcerosa.

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Qué es la colitis ulcerosa – Síntomas y diagnóstico de Colitis Ulcerosa

Los síntomas de que puedes padecer una colitis ulcerosa son la urgencia e incontinencia para defecar, tenesmo (sensación de vaciado incompleto), incremento de la frecuencia de movimientos intestinales, mucosidad en las heces, defecación nocturna, flatulencia, dolor abdominal y sangre en las heces.

En función de las zonas afectadas por la enfermedad, pueden predominar unos síntomas u otros. En este sentido, los pacientes con proctitis (que tienen afectada principalmente la zona del recto) pueden presentar de manera predominante urgencia y tenesmo. Mientras que en la pancolitis (cuando todo el colon está afectado), la diarrea sangrante y el dolor abdominal son los síntomas que predominan.

Sin embargo, hasta un 10 % de los pacientes con proctitis o inflamación del asa izquierda del colon pueden padecer estreñimiento.

En los casos más graves pueden tener lugar episodios de fiebre y pérdida de peso. Las manifestaciones extra intestinales también podrían ser a nivel del musculo esquelético, cutáneas, oculares y hepatobiliares.

El diagnóstico de la colitis ulcerosa está basado en la combinación de los síntomas que manifiesta el paciente, hallazgos a través de pruebas diagnósticas como la endoscopia, análisis de tejidos por biopsia para observar posibles cambios en la pared intestinal y el diagnóstico diferencial que descarte otras patologías que puedan causar un cuadro clínico similar.

Todos los pacientes sospechosos de padecer la enfermedad deberían someterse a un análisis de heces, con pruebas para detectar la presencia de Clostridium difficile y posibles infecciones intestinales, que podrían estar asociadas a los períodos de brotes de la enfermedad

La calprotectina fecal (procedente de los glóbulos blancos) puede ser muy útil para detectar inflamación. Sin embargo, no distingue entre las diferentes causas, por lo que no puede servir como diagnóstico definitivo, el cual finalmente se confirma a través de endoscopia y biopsia.

A nivel sanguíneo, los pacientes con la enfermedad pueden presentar anemia, y la hipoalbuminemia (niveles bajos de albúmina en la sangre) puede ser observada en los casos más graves. La tasa eritrocitaria de sedimentación (ESR por sus siglas en inglés) y la proteína C reactiva, marcador de inflamación, pueden aparecer elevados.

Objetivos del tratamiento para la colitis

Los objetivos del tratamiento son:

  • Mejorar y mantener el bienestar general de los pacientes, optimizando su calidad de vida y su estado nutricional.
  • Tratar la enfermedad aguda:  Eliminar los síntomas, reducir la inflamación intestinal y si es posible hacer cicatrizar la mucosa.
  • Conseguir mantener las remisiones sin tener que recurrir a los corticosteroides.
  • Evitar complicaciones como el cáncer y la cirugía.

Tratamiento medicamentoso de la CU:

CU leve-moderada: La terapia de primera línea son los aminosalicilatos (5-ASA), que pueden ser administrados como supositorios, enemas o formulaciones orales. Los pacientes que no responden a los ASA pueden ser tratados con corticosteroides.

La aféresis de absorción de granulocitos monocitos (GMAA) es una terapia segura y eficaz en el tratamiento de CU, en comparación con la terapia con corticoides.

CU moderada-grave: Se contempla el uso de tiopurinas, fármacos biológicos o ambos.

Cirugía en la CU: se aplica entre el 15 y 30% de los pacientes cuando presentan hemorragia incontrolada, perforación intestinal, o carcinoma colorrectal. La cirugía también está indicada en la CU aguda grave refractaria o que no responde al tratamiento.

Dieta para la colitis ulcerosa

El tratamiento dietético en una persona que sufre CU es de suma importancia, ya que un buen estado nutricional hace que mejoren las defensas del organismo, la tolerancia a la medicación, la cicatrización de las posibles úlceras y posibilita que los síntomas de la enfermedad no se agraven.

Durante el brote agudo se debe llevar a cabo una alimentación de fácil digestión en la que se excluyan los alimentos ricos en fibra como cereales integrales, algunas verduras y frutas, así como frutos secos; y los alimentos flatulentos como es el caso de las legumbres.

Es importante también llevar a cabo una dieta pobre en grasa de baja calidad, para lo que habrá que evitar alimentos fritos o rebozados, guisos y estofados grasos, salsas con exceso de grasa, así como productos de pastelería y bollería, aunque en algunos casos se debe valorar el uso de triglicéridos de cadena media de fácil digestión. En esta situación la ingesta excesiva de lactosa, fructosa y sorbitol puede producir dolor abdominal tipo cólico, gases y diarrea. Es importante tener en cuenta que la dieta ha de estar exenta de lactosa en aquellos enfermos que presenten intolerancia y además será baja en gluten.

 

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